Diario de viaje “La Vieja Europa” 4. Trogir, Split, Dubrovnik.

¡Hola, viajeros!

Ya de vuelta en nuestros hogares, os traemos la cuarta y última entrega de nuestro diario de viaje por La Vieja Europa. A pesar de no haber podido mantener una simultaneidad completa entre entradas y viaje, estamos muy contentos de haber compartido nuestras sensaciones y vivencias casi casi en tiempo real.

En la tercera entrega detuvimos el relato llegando a Trogir, una pequeña ciudad croata asentada en una isla de no más de un kilómetro. A pesar de su tamaño, posee una importante concentración de monumentos románicos y góticos. En esta ciudad pasamos una noche adornada por rayos y truenos. A la mañana siguiente, dimos un paseo para conocerla y en uno de los pórticos de la catedral un coro de tres cantantes a capela musicó nuestra visita. Trogir fue fundada en tiempos de la antigua Grecia, y por su ubicación enseguida se convirtió en un importante puerto comercial.

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Trogir

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Trogir

Trogir

Su vecina Split, también a orillas del Adriático, nos conmovió por su calma y su gente tranquila. De hecho, en la génesis de esta ciudad costera está el descanso, pues el emperador Dioceciano así lo eligió para su disfrute. Además, los habitantes de Split no pueden pasar sin vivir en la calle y a diario las terrazas están llenas de lugareños y visitantes, ¡siempre con los ojos puestos en el mar!

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Split

Split

Para culminar el día, Dubrovnik nos recibió con una tormenta que descargó litros y litros de agua, lo que nos condujo a ver el museo de la ciudad. Cuando la lluvia amainó, pudimos caminar por sus calles, hacer unas compras y comer tranquilamente. Por la tarde seguimos disfrutando de sus cafeterías y tiendas típicas, ubicadas en calles con un encanto muy especial.

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Dubrovnik

Dubrovnik

Por suerte, a la mañana siguiente el sol obró la maravilla. Para comenzar, dimos un paseo en barco para poder ver la costa serpenteante de la ciudad, con sus hoteles en la colina y alguna cala preciosa de fina arena. Al bajar, continuamos con un recorrido por sus murallas de dos kilómetros, que rodean la gran ciudad medieval. Se trata de un paseo circular que nos mostró la más bella de la imágenes que nos llevaríamos de Dubrovnik: tejados todos de teja rojiza, torres de iglesias, las arterias de la ciudad perfectamente visibles. Con cada giro de la muralla la ciudad nos mostraba una perspectiva diferente y preciosa. Y sin olvidar que al otro lado estaba el mar, un mar de color turquesa. Pueden parecer palabras adornadas, pero lo cierto es que lo vivimos así. Si no hubiéramos visto así Dubrovnik, no habríamos visto nada. No negaremos que nos impactaron las claras vistas que la luz del sol nos regalaba tras tantos días de viaje lluvioso, pero el paseo por las murallas fue algo único que será difícil de olvidar y que recomendamos sinceramente.

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Dubrovnik

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Dubrovnik

Diario de viaje "La Vieja Europa" 4. Dubrovnik

Vistas de y desde las murallas de Dubrovnik

Puesto que se trataba de nuestro último destino, pasamos dos noches en esta joya de ciudad, que con razón se conoce como Perla del Adriático. El broche de oro para el último día fue una buena comida en el puerto: arroz con frutos del mar y una sabrosa docena de ostras. Y de postre helado, ¡que es buenísimo en Dubrovnik!

Ya no quedaba más que agarrar nuestras maletas, encaminarnos al aeropuerto y despedirnos de La Vieja Europa… Quedan las palabras y las imágenes de este diario para conservar la vivencia del viaje.

Esperamos que os haya gustado leerlo tanto como a nosotros vivirlo.

¡Saludos viajeros!

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