Viaje gastronómico II: qué queremos probar en Eslovenia

¡Hola, viajeros!

¿Habéis probado ya algún plato típico croata? Hoy os vamos a dar un paseo culinario por la pequeña Eslovenia, que ha recibido las mejores influencias gastronómicas de sus vecinos. Si en Croacia la dieta mediterránea primaba en la mesa, aquí la carta viene marcada por un maravilloso “mejunje” de los cercanos austriacos, croatas, italianos o húngaros.

Al igual que hicimos en la anterior entrada, comenzamos dando un repaso a aquello que puede apetecerles a los amantes de la carne cuando entren en una Gostilna (las tabernas eslovenas, ¿recordáis cómo se llamaban las croatas?). Pues bien, pueden probar un  maravilloso prsut, un jamón muy similar al prosciutto italiano y también les agradará catar un burek, un hojaldre relleno de carne o queso descendiente del börek turco. Para aquellos a los que os gusta tomar algo mientras paseáis, hay innumerables tiendas callejeras donde podréis comer barato una pljeskavica, que se asemeja a la hamburguesa pero con un ligero toque picante.

Comida típica eslovena. Pljeskavica

Pljeskavica

En cuanto al pescado, los eslovenos comen habitualmente marisco fresco ya que a pesar de tratarse de un país de interior, su cercanía al mar y su puerto de Piran hacen que se puedan encontrar productos del mar casi en cualquier restaurante. La especialidad es la postrv, una trucha. Las más cotizadas son las pescadas en el río Soca.

Una vez más, los vinos son los protagonistas en vasos y copas, aunque en esta ocasión también están recomendadas las cervezas (Laško y Union se reparten la fama nacional en la materia). Y, por supuesto, no podemos despedir la entrada sin hablar sobre los postres eslovenos.  La Potica es la prima hermana de Orahnjača croata, así que solo por puro afán comparativo nos la apuntamos en la libreta de postres de viaje, y estamos seguros de que Blejska Kremmarezina no dejará indiferente a nadie, es una base de natillas cubierta de crema helada dentro de un hojaldre.

Qué queremos probar en Eslovenia

Por último y como curiosidad (y subrayamos curiosidad porque en una entrada titulada “qué queremos probar en Eslovenia” podría sacarse de contexto), en el sur junto a la frontera croata hay una pequeña región donde se come un pequeño roedor llamado polh, muy parecido a una pequeña ardilla. ¿Hemos dicho ya que es una curiosidad y no una declaración de intenciones?

¿Estaríais dispuestos a comer un pequeño polh?
¡Nosotros optamos por algo más tradicional!

¡Saludos viajeros!

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