Croacia desde el exilio: dos novelas de Dubravka Ugrešić

¡Hola, viajeros!

Inauguramos la sección literaria de Cultura en viaje con una mirada a la literatura croata. En Croacia, el primero de los países que visitaremos en nuestro viaje de octubre, nació la escritora Dubravka Ugrešić. La entrada de hoy está dedicada a dos de sus novelas, que podemos leer en nuestro idioma.

El museo de la Rendición Incondicional es una obra escrita entre los años 1991 y 1996 y publicada en 1999. La edición de Alfaguara, de 2003 y con traducción de María Ángeles Alonso y Dragana Bajić, lleva en portada una fotografía de tres mujeres bañándose en el río Pakra a principios del siglo XX. Desde el comienzo de la novela esa fotografía de origen desconocido acompaña a la protagonista, una profesora croata exiliada en Berlín tras el estallido de la guerra en Yugoslavia. A partir de fragmentos aparentemente inconexos se va tejiendo un tapiz que, en un afan de mostrar las secuelas del exilio, da cabida a la problemática relación con la madre que quedó en Croacia, al devenir de las amistades que se disgregaron por diferentes partes del mundo, a las dificultades de una vida intentando reconstruirse en Berlín. La foto de la portada es solo la primera de una colección diseminada por todo el libro. La fotografía, como objeto que vemos y tocamos, es el hilo conductor de recuerdos y reflexiones y se revela como el único arma posible contra el olvido puesto que con las imágenes se conforma nuestra “autobiografía material”.

ElMuseodelaRendicionCeV

El Ministerio del Dolor es una novela posterior, publicada en 2004 y aparecida en 2006 en Anagrama con traducción de Luisa Fernanda Garrido Ramos y Tihomir Piśtelek. En ella, a pesar de que la autora vuelva a advertir en nota que no esperemos una obra autobiográfica, nos encontramos con una profesora de literatura, croata, exiliada en Amsterdam como consecuencia de la guerra yugoslava. El relato sigue en esta ocasión un transcurso lineal y cuenta la adaptación de Tanja Lucić a la clase de literatura serbo croata que le han asignado en la facultad. Sus estudiantes son jóvenes procedentes también de la antigua Yugoslavia, refugiados, y no tardan en surgir dificultades en el grupo para encontrar un equilibrio entre la recuperación de una identidad perdida y la necesidad de recomenzar. Un equilibrio amenazado, por cierto, desde el momento en que la lengua cuya literatura se ha de enseñar se había desmembrado en tres: croata, serbio y bosnio. El idioma se constituye así en el símbolo de la actitud de cada uno de los personajes ante el exilio: mientras que sus alumnos se encuentran más cómodos expresándose en inglés o neerlandés, Tanja se niega a aprender este último.

"De pronto se me ocurrió que en mi cabeza no había quedado ni una sola imagen de Zagreb. Intenté evocar alguna, pero a duras penas surgían ciertas escenas y extrañamente eran en blanco y negro. Mi subconsciente, quién sabe por qué, había recolocado los archivos y había metido Zagreb en un pasado muy anterior al color." (p. 140)

“De pronto se me ocurrió que en mi cabeza no había quedado ni una sola imagen de Zagreb. Intenté evocar alguna, pero a duras penas surgían ciertas escenas y extrañamente eran en blanco y negro. Mi subconsciente, quién sabe por qué, había recolocado los archivos y había metido Zagreb en un pasado muy anterior al color.” (p. 140)

El museo de la Rendición Incondicional es el exilio de soslayo, mientras que El Ministerio del Dolor es el exilio cara a cara. El primero, un texto sobre la nostalgia; el segundo, sobre la experiencia dolorosa. Uno tiene la fotografía como eje de coordenadas y el otro se articula en torno al idioma. En ninguno de los dos oímos una voz nítida que hable de Zagreb, el centro de referencia de ambas protagonistas en Croacia. Y, sin embargo, no deja de ser interesante hablar de estas dos novelas aquí y recomendarlas como lecturas previas al viaje. Porque aunque no se describa ninguna ciudad Croacia late entre sus páginas, y la lectura nos descubre —con ternura en un caso, con desgarro en el otro— enfoques que probablemente el viajero no ve cuando visita sus calles.

Si queréis leer sobre Croacia desde el exilio, sobre la cotidianidad de la vida croata desde el recuerdo, os invitamos a acercaros a estas novelas.

 ¿Conocíais a la autora o alguna de sus obras?
¿Y a algún otro escritor croata?

2 comments on “Croacia desde el exilio: dos novelas de Dubravka Ugrešić

Deja un comentario